Vicenza se encuentra a los pies de los Montes Béricos, en la confluencia de los
ríos Retrone y Bacchiglione. Conocida en todo el mundo como "la ciudad de
Palladio", ciudad de arte y joya de Véneto, Vicenza embeleza por la nobleza
de sus formas arquitectónicas y la armonía de las proporciones. De origen
paleovéneto, la ciudad se volvió "Municipium" romano en el año 49 a. de J.C.,
caracterizándose por la presencia de edificios muy importante, entre los cuales
se pueden ver muchos rastros romanos (Criptopórtico, mosaicos de pavimento, puentes, el
acueducto de Lobia, el teatro de Berga). También Vicenza, al igual que otras
ciudades del Valle del río Po, sufrió las hordas de los Hérulos, de los
Ostrogodos, de los Visigodos y más tarde de los Longobardos, que la escogieron
como sede de uno de los 36 Ducados. Tras la época de la soberanía temporal
ejercitada en Vicenza por los opispos condes, en 1164 la ciudad se volvió un
Común libre. Luego estuvo dominada por los Carraresi de Padua, los Scaligeri de
Verona y los Visconti de Milán, hasta la Declaración de Dedición a Venecia (28
de abril de 1404). Bajo la dominación de la Serenísima, Vicenza adquirió el
inconfundible aspecto por el cual se le llamó la "Venecia de tierra firme".
Ocupada por los Franceses (1796), fue cedida al Emperador de Austria con el
Tratado de Campo Formio (1797). De 1806 a 1813 fue parte del Reino Itálico y
regresó a los Austriacos después de la caída de Bonaparte. Los vicentinos se
sublevaron y vencieron la dominación austriaca en marzo de 1848, proclamando el
Gobierno Provisional y adheriendo a la República Véneta.
Las tropas austriacas regresaron en fuerzas y atacaron la ciudad el amanecer del
10 de junio de 1848; los combates siguieron, principalmente en Monte Bérico, por
todo el día, pero al atardecer los vicentinos se rindieron. Por los
acontecimientos de 1848, el estandarte fue decorado con una medalla de oro por
el rey Víctor Manuel II (18 de noviembre de 1866), cuando la ciudad fue anexada
al Reino de Italia.
Durante la Primera Guerra Mundial, Vicenza fue sede del Comando de la Primera
Armada, la provincia fue teatro de la "Strafe Expedition" y de épicas batallas
en los Montes Grappa y Pasubio y en la altiplanicie de Asiago. Durante la
Segunda Guerra Mundial, tras terribles bombardeos aéreos, vio destruir parte de
la Ciudad Vieja; la misma cúpula de la Basílica, símbolo de Vicenza, se incendió
y se derrumbó.
Inmediatamente después de la guerra, los monumentos dañados fueron restaurados
con esmero: una obra de restauración y renovación que actualmente vuelve a
interesar la ciudad vieja, no sólo en sus monumentos y edificios, sino también
en su arquitectura menor, que es el verdadero rostro de Vicenza.